La decisión de implantación de un ERP vital para el devenir de cualquier empresa. Se trata de una decisión estratégica que debe implicar a todas las áreas de la empresa, sea esta pequeña, mediana o grande. Por ello, lo primero que debemos tener claro es qué necesitamos ahora, qué es probable que necesitemos en el futuro, cuánto estamos dispuestos a invertir y si dicha inversión tendrá el retorno esperado.  Todas son cuestiones con respuestas relativamente complejas.

Características a buscar en un ERP

Qué debo buscar en un ERP

¿Qué necesita mi empresa y qué va a necesitar en el futuro?

Cuando pensemos en lo que necesita nuestra empresa, ¿buscaremos un sistema que cubra lo que necesitamos hoy o un sistema que cubra lo que necesitaremos en los próximos 10 años? Ambos. Es decir, la decisión correcta será buscar un ERP escalable, que sea capaz de cubrir todas las necesidades que tenemos hoy, pero que, de manera sencilla, pueda ir creciendo a la medida que lo haga la empresa, pues para la mayoría será imposible predecir las necesidades que tendrán en 10 años.

 

¿Debemos cubrir el 100% de las necesidades?

Encontrar un ERP que cubra el 100% de las necesidades de una empresa puede ser una tarea prácticamente imposible, además de especialmente costosa. Tenemos que aprender a priorizar aquello que realmente va a mejorar los procesos de negocio, optimizar el tiempo de nuestro equipo y, en consecuencia, acrecentar nuestra productividad y resultados. Dicho esto, debemos buscar un ERP que sea lo más integrable posible con otras aplicaciones, para que, si el propio software no cubre todo lo que necesitamos, sí pueda hacerlo otra herramienta sin perder información.

¿Cómo debe ser la implantación?

Sabemos que la implantación de un software que gestione el máximo de procesos posibles en nuestra empresa no será instantánea y requerirá de esfuerzos por nuestra parte y por parte de la empresa implantadora. Ahora bien, si nuestro flujo de trabajo es demasiado complejo, quizá será interesante ir dividiendo la implantación en diferentes fases o hitos que nos permitan ir utilizando la aplicación desde una fase temprana para luego ir añadiendo funcionalidades gradualmente, ya con el conocimiento concreto aportado por la experiencia de uso.

Inversión realizada y retorno de la misma

Este punto está relacionado con los tres anteriores. No existe el ERP perfecto, por lo que tampoco debemos buscarlo, debemos tener claro qué es prioritario y el presupuesto que debemos invertir para lograrlo.

El valor añadido de un ERP radica optimizar los procesos de la empresa para obtener mejores resultados. Por ello, debemos buscar qué aplicación puede cubrir el máximo de necesidades dentro de nuestras posibilidades económicas. No debemos obsesionarnos con una funcionalidad concreta que parece necesaria, pero en realidad no lo es, sino buscar la mejor solución.

Entonces, ¿qué necesito en un ERP?

Podríamos resumir este post diciendo que debemos buscar aquel ERP que nos aporte mayor valor añadido, que sea escalable, fácilmente integrable con otras aplicaciones y que esté dentro de nuestro presupuesto.

 

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